Llevábamos más de cuatro horas en el garito. Decenas de botellines, jarras y pentabotellas de cerveza habían caído y los ánimos se estaban caldeando. Toñín empezaba uno de esos dogmáticos discursos en los que prácticamente nos llamaba “paramarionetas del sistema”, cuando el dueño del bar le mandó callar. Quería oír lo que decía un tertuliano en la radio. El individuo estaba disertando sobre el preocupante aumento de la delincuencia juvenil, con esa vehemencia de la que solo son capaces los tertulianos exradios; esa raza aparte que padecemos en este país.

- Paramarionetas del poder – sentenció Toñín.

    Hasta el dueño del bar asintió con un gesto de aprobación.

 

 

 

 

 

   Mundo de paramarionetas. Agujero oscuro. Gris y triste. Sobrevivir agarrado a una pentabotella de licores fuertes, a un amor, a un sueño.

    No hay luz. Solo mañana sin hoy. Apenas ayer. Los exradios que unen mi alma ya no alcanzan mi piel. Bailan en el vacío. Se cruzan, enredan, pierden sentido.

La mañana ha llegado. El antidespertador me dice que no merece la pena levantarse del avehiculo. Vuelvo a dormir.

 
 

 

    La convención de los inventos inútiles se celebró en un contenedor de residuos nucleares un 30 de febrero del año AK47. Presidía la estrella del momento: Pentabotella Chacón. Había sido elegida tras triunfar en la edición 2020 de Gran Hermano. Su momento de máximo esplendor tuvo lugar al ser estrellada simultáneamente en la cabeza de cinco especimenes incatalogables que fallecieron ipso-facto. Los aplausos fueron ensordecedores, y fue subastada por la incalculable cantidad de Pi Centollars.

    Pentabotella mandó callar a todos los presentes, y comenzó su discurso.

-         Bienvenidos a todos a la vigesimocuarta convención de inutilidades. Hoy vamos a votar la estupidez del trienio. ¿Hay alguien que quiera presentarse voluntariamente?

    Miles de ojos parpadearon asustados, ninguna mano se alzó.

-         El premio os recuerdo que consiste en un reciclaje nuclear que convertirá al ganador en desecho tóxico. ¿Estáis seguros de que no queréis encontrarle un sentido a vuestra existencia?

    Ningún cachivache se mueve. Paramarioneta se ocultó tras Exradio. Ambos eran firmes candidatos al reciclaje obligado.

-         Presentamos a los nominados: paramarioneta Martínez puede alardear de ser el juguete navideño mas arrojado a la basura. Su aparente inmovilidad se transforma en fosilización al tratar de ser manejada.

    Los vítores se alzaron en el aire isotópico, aunque algunos no quisieron participar en semejante despropósito.

-         Exradio Curie ha conseguido ser el elemento químico menos aprovechable de la historia del universo cuántico. La exposición a su radiación convierte los pelos del cuerpo en llaves sin dientes.

    El aullido fue ensordecedor. Había un ganador evidente. Paramarioneta se desmayó de la impresión, y exradio adquirió un color verde fosforescente. La suerte estaba echada, y el ganador avanzó tambaleante al horno de fusión, mientras que el resto de inútiles lo empujaba con entusiasmo. Pentabotella impuso silencio, alzando sus embocaduras con solemnidad.

-         Y el ganador de esta edición pasará a la historia, eso seguro. – Y acto seguido lo empujó con fuerza al agujero.

    Lo que ninguno sabía era que el objeto inútil mutado a la toxicidad significaría el fin del mundo tal y como lo conocemos porque... ¿A quien puede ocurrírsele un final para este desvarío psicopático?

 
 

 

    La exradio libre voceaba las últimas noticias. Desinformación y más desinformación.

    Las paramarionetas, pues ni tan siquiera eran marionetas, del sistema, porrque era de esos que habían sido progres en los 70 y ahora decían “No a la guerra” y como se creían así la hostia de revolucionarios, se pensaba que por eso no estaban sujetas sus manos y que sus voces no eran fingidas. No paraba de parlotear sobre lo que era la idea oficial de lo que había ocurrido en el “pentabotella”, un garito en el que siempre según ellos, además de tomarse drogas y drogas y las bebidas tener el quíntuple tamaño de lo normal, se preparaban acciones subversivas introducidas por panfletos de Jarrai.

    Y es que se cree que, para que ocupemos un local y hacer barricadas cuando nos lo cierren, es necesario que nos coman la cabeza unos vascos que para ellos son terroristas.

    Y total, en el pentabotella sólo se juntaba la peña para ponerse. Porque esos progres de los 70 no nos han dejado nada. No podemos buscar la libertad porque se supone que ya la tenemos. No podemos soñar con la revolución porque eso ya lo hicieron ellos y no la vemos posible. Y si tenemos ideas propias es porque nos las dan unos terroristas vascos.

    No nos han dejado nada, salvo dinero para drogarnos. Y ahora, además, nos cierran el Pentabotella, el garito de mejor música de Málaga.

 

    Desde la última actuación había perdido toda posibilidad de volver a los escenarios. Su dedicación a la bebida había precipitado la decadencia de su carrera y eso por otra parte le daba el aire místico de los viejos artistas venidos a menos por la adicción. Ahora era el momento de volver.

    La nostalgia invadía cada minuto... llenando su cabeza de miedos y de recuerdos. Aún recordaba la primera vez que se oyó en su exradio, la sensación de triunfo que le invadió y la ilusión... la primera ilusión... su exilusión. Todo era ex... ahora él era el expentabotella, como solían llamarle los comentaristas de radio después del último exconcierto que dio... y tras sus reiteradas exactuaciones puesto hasta las patas, después del último exespectáculo que dio... y ahora una vez reformado, comenzaba una nueva vida para dejar de ser ex... y empezar a ser la paramarioneta apagada y sin vida que todos habían formado... Pero antes un último trago.